| Ya fué gol de Villar, y comienza el festejo del líbero |
La tarde calurosa, la previa con un aperitivo inmediato y pasado, el de haber vencido a Los Andes y a JJ, los dos en una misma semana, no es poca cosa a como venía la mano.
La promesa de partido importante por lo que se jugaban los dos, ni mas ni menos que los decimales por mantener la categoría.
Era la chance de reconfirmar lo bueno hecho en esos encuentros, y de recuperar la memoria en condición de local. Pero no se pudo ganar. Y mas allá del resultado, el cual trae aparejados muchos justificativos y aditamentos, notamos un toque de conformismo y desdén al mismo tiempo.
Córdoba repetía la formación de las dos últimas fechas del torneo, cosa inédita en el semestre. San Telmo con la soga al cuello y dispuesto a entregar todo.
El comienzo tuvo a un local que se hizo respetar, agilizando el juego por las orillas, ordenado y hasta jugando a un toque por momentos. Siempre con la complicidad de un San Telmo que lejos de meterse atrás, no era sólido en esos lugares. Se agigantó la figura de Guruceaga por derecha, progresó con inteligencia Villagra, Fabello volvió a ser Fabello. A todo esto, antes del minuto 5, Viotti y Villar ya habían marcado los dos únicos goles de la jornada.
Con ese arranque furioso, nos animamos a pensar que la cuestión no iba a morir así. Los primeros 30´ fueron de De Bruno-conductor, mejor predispuesto y con mucha confianza, abastecedor de Fede Villar en la rápida igualdad, con un centro fenomenal, el cual fue interceptado en anticipo ofensivo por el defensor de Tablada. Pero además San Telmo, con falencias y todo nunca se metió a tras.
De ninguna manera quiso ceder terreno y potestad del balón. Y si ello ocurrió en varios momentos, fué exclusivamente por virtud Charrúa.
Se fue la primera mitad con un CC dubitativo a la hora de revalidar todo lo bueno, con la contundencia precisa en el arco de enfrente, y con dos delanteros como Lazo y Alvarez que últimamente se encuentran a 30 metros del resto del equipo, denunciando que algo falla, que algo no anda bien. Y es por eso que se terminan fastidiando porque la pelota no llega, y cuando llega, es de manera frontal o con un pelotazo de los defensores. Así es imposible.
El segundo fue parejo también, y Córdoba contó con cinco posibilidades clarísimas para desnivelar y no supo resolver. Dos de Alvarez mal definidas, dos de Lazo por arriba del travesaño, y una del ingresante Martín Salinas (se lo nota mejor y más motivado).
Hubo un arbitraje regular de Lucas Di Bastiano, con algunas jugadas para la polémica, incluidos dos posibles penales, uno para cada equipo.
Además detuvo el juego en dos oportunidades por lapso de 4 minutos cada uno, y terminó adicionando casi nada, cuando debimos haber tenido cerca de 10´ más de juego global.
Se fue la tarde de fútbol en empate, los dos con argumentos como para sentirse enojados y tranquilos a la vez, Telmo por no haber podido sostener la ventaja inicial, y el Matador por no haber podido aprovechar las posibilidades que se le presentaron, en especial en el complemento.
El reparto de unidades a lo mejor no era lo que CC precisaba, pero tampoco se debe hacer un mundo de todo esto. Hacer los goles es jugar bien. Y CC falló en ese gran detalle.
En el cierre hubo fuego cruzado de jugadores, haciendo notar su fastidio por el no cobro de sueldos y por el desparejo estado del terreno de juego entre micrófonos y grabadores, y de directivos como Luís Ratari (escuchar nota en el sitio) que charló en AM Libertad reconociendo el problema y enfatizando que si hay inconformismo, el próximo partido ante Villa Dálmine (fecha 20ª, entre semana, luego de la del domingo ante Estudiantes de Bs. As.) podría jugarse en el Coloso o en Arroyo Seco.
Lamentablemente parece que algo se rompió entre jugadores y CD, y si a esto le sumamos varios ítems de semanas anteriores, presumimos un final de año bastante acalorado y muy lejano a lo que imaginamos luego de aquel arranque de temporada ante Chacarita, con goles y fiesta incluida. Ojalá las cosas mejoren, y que las relaciones se restablezcan, por el bien del club, y de la búsqueda de buenos rendimientos y resultados.
(foto: Maxi Sanchez)
GABRIEL ORELLANO
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