| BESO GITANO PARA UN POLACO FELÍZ |
Diferenciando claramente cual es el verdadero punto en común , pero sin regalar absolutamente nada, los Charrúas privilegiaron la entrega y la solidaridad para lograr este mini-objetivo que significó ni mas ni menos que la clasificación a la siguiente fase de la Copa.
En el tiempo regular el partido terminó igualado en cero.
De trámite equilibrado, con los errores del caso, teniendo en cuenta que el juego comenzó 15´mas tarde de lo previsto por causa de las inclemencias del tiempo y la tremenda lluvia caída en el lapso de una hora. El terreno pesado, los cambios naturalmente obligados, luego de la muy buena victoria ante Defensores eran factores a evaluar.
En el comienzo a todos le costó por igual, y el balón no corría por gran parte del terreno del Gabino Sosa.
Entonces el bochazo largo fue el plato principal del dia, o mejor dicho de la noche.
Y hubo algunos factores que aportaron para que ello ocurra de esa manera, como el barro, el agua, el arbitraje que en algunas jugadas puntuales dejando pequeñas dudas, sin embargo a la hora de criticarlo tenemos muy en claro que fué una jornada sumamente especial por todo lo contado líneas arriba sobre las inclemencias del tiempo.
Es que los jugadores son muy mañosos y se dejan caer o exceden en alguna pierna deliberadamente adelantada. Lo sabe el Chico Lechner, que anduvo demasiado ansioso, y termino expulsado, y expuesto ante la habilidad de Ezequiel Rodriguez, un mediocampista ofensivo con cualidades muy interesantes.
En el fondo todo anduvo correcto, sin complicaciones, y Poropat estuvo muy seguro en una jornada donde los arqueros estaban en la mira ( por lo resbaladizo de la pelota, etc.).
El partido siempre tuvo tinte de paridad, no se sacaron ventajas e intercambiaron todo el tiempo errores a la hora de la entrega del balón, y cuestiones en las cuales el terreno y el agua que había en varios sectores de la cancha hicieron que todos intenten tomar los debidos recaudos.
Por eso, no arriesgar demasiado y apostar al chapoteo en algunos sectores del terreno fué la estrella de la noche.
El equipo rosarino tuvo 20´para acomodarse al partido, y en ese lapso fueron los visitantes los que intentaron tomar la iniciativa, y lo lograron a veces, a raíz de las bondades futbolísticas del mencionado Rodriguez, mas la viveza de Prioreschi para ganar espaldas.
El Charrúa respondió a cuentagotas, porque a partir de un esquema 4-4-2, costaba encontrar algun nexo hacia los de arriba, pues, Salinas y Lazo corrieron y lucharon, pero participaron de manera apurada y casi siempre de espaldas al arco. Las únicas veces que supieron despegarse de los centrales Neumayer y Zadel se pusieron de frente al arco del exCharrúa Hernán Santacruz.
En el medio hubo mucho chapoteo, y tanto Facundo Fabello por un lado, como el otro exCC Sergio Moreno por el otro sacaron chapa de "batalladores".
Algunas intenciones que afloraron en el area visitante donde Salinas no pudo darle con justeza, y un par donde ellos no supieron cerrarlo, fue lo mas destacable de aquel comienzo de partido.
Gravitante Ezequiel Taborda en aquel arranque por izquierda, aunque apresurando la resolución de la maniobra, traduciendo todo lo que le llegaba en un centrito sin sorpresa.
En el segundo tiempo se notó al toque que el que se equivocaba lo iba a pagar con la elimincación, por eso Fabello no se cansó de quitar e intentar trasladar demasiado en una zona donde el barro y el rival esperaba con mucha gente. Aunque con la floja y esporádica participación de Guruceaga, por la derecha él y Lechner anduvieron complicados con Prioreschi, un ofensivo jugador que complicó bastante.
El encuentro transcurrió, llegaron los cambios y los de Marcelo Vaquero siguieron buacando el area rival y la contundencia pero sin éxito.
El novato Lechner sufrió muchísimo, porque anduvo demasiado ansioso, y además porque Guruceaga practicamente ni participó en cosas determiantes del juego. Por ese lado Ezequiel Rodriguez y Maxi Prioreschi ejecutaron algunas buenas maniobras.
Se fué el tiempo regular y llegaron los penales, con ellos la alegría, y a su vez la esperanza que le da a este grupo de muchachos haber podido dejar en el camino un rival muy coherente adentro de la cancha.
La tanda de penales arrancó mal, pero lo revirtieron de forma concentrada y eficiente. Como para que la alegría del fin de semana, luego del triunfo ante Defensores y éste acceso a la sigueinte fase copera sean ese par de eslabones tan buscado durante gran parte del año.
Se merecen el festejo loco, ese desahogo.
Ese alarido interminable con los puños crispados y ojos llorosos, por lo que fué la tensionante definición desde los doce pasos y porque el viejo y querido Central Córdoba otra vez se sienta en el grupo de los que aun siguen con vida en el torneo mas federal de todos. Mas firme que nunca. Mas enamorado que nunca de la Copa.
GABRIEL ORELLANO
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