Un grande en desgracia que no cesa en su sufrimiento. Una constante amargura por no haber podido capear los intensos temporales cargados de dudas.Todas son pálidas, y si... es la dura realidad que aqueja al pueblo Charrúa.
Porque no recuperó a los lesionados a tiempo. Porque se confió en un plantel que hizo lo que pudo, pero que denunció groseros errores de concentración y contundencia, mostrando que a pesar de haber bancado increíbles problemas económicos tampoco supo mejorar de un partido al otro sin tener que excusarse ante una montaña de dudas que lo pronunciaron en lo mas profundo de las dos tablas que importan, la de posiciones y la del descenso.
Y el trasfondo es conocido, pues, la decadencia dirigencial a la hora de buscar soluciones que calmen las ansiedades nunca llegaron se expusieron a la vista de todos. Porque la preocupación por enviar mails y comunicados para desmentir supuestos dichos de periodistas fue mas importante que dejar de lado esa pérdida de tiempo y utilizarlo en cosas productivas.
Aunque suene demasiado severo, el plantel es responsable de la parte que le toca, siendo permisivo y ocultando muchas veces su bravura por las injusticias momentáneas.
Es lamentable, pero hicieron todo mal. Se dejó a Yaya Alvarez cuando alguien debió haberse dado cuenta de que ya era practicamente un exjugador.
Se conformaron con un arquero sin voz de mando y sin jerarquía para cuidar una valla tan pesada en un momento pesado como lo es la lucha por permanecer cuando la lectura mas lógica era gastar unos manguitos en un portero de experiencia y mayor. Aqui eximimos de responsabilidades a Leguizamón, que aun está para aprender. La culpabilidad se le endilga a quienes resolvieron que ataje.
Se nubló la CD echando a Raymonda y a Pavoni para coincidir con Vaquero, para que varios meses mas tarde la circense situación arrastre al mismo DT.
Luego llegó la seguidilla de inconvenientes físicos donde casi todos se lesionaron.
También aquella historia del estado del suelo del Gabino Sosa, conjuntamente con el acostumbramiento a ser derrotado.
Señores, aunque duela y nos duela, el querido Central Córdoba está donde merece estar, y talvez suene fuerte hasta para varios futbolistas que se aguantaron todo.
El Charrua no para de perder, y el orgullo se lastimó demasiado.
Lo mejor que le puede ocurrir es que todo termine lo antes posible, para comenzar la otra parte de la historia, la que le propone a CC la Primera C.
Cuando se logró el ascenso en Ezeiza pensamos que una nueva era comenzaba, pero cuando quienes deben encausar el rumbo fallan casi el 100 % de las veces es muy difícil.
Duele demasiado, pero este presente era previsiblemente advertido por todos, salvo por los optimistas que solo ven al equipo jugando de local y algunos otros mas.
Numericamente puede darse el milagro de la salvación, sin embargo todos los antecedentes marcan que aunque los demas (San telmo, Tristan Suarez y Los andes) ayuden, mientras no se gane, la historia está decretada.
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